Como queria escalparlos, pero no era yo quien les habia traido la muerte ese día.
Todos están creciendo por el tiempo y al principio ¿Que usábamos en nuestras manos? Espadas. Sin filo claro y ahora no podemos soltarlas. Podemos esperar el cambio con una espada en nuestra mano, una pequeña daga y un arco y seguiremos siendo y existiendo. Siempre cambiara tu arma pequeña, tu arma grande como te la imaginas.
Tu cabeza inmadura cambiara y el arma entrara más en tu mano ¿Y vuestra mano? No quedara vacía sino habitara un oxido naranjo podrido, como un atardecer muerto. ¿Y tu cabeza? Vacía, rellenada de mierda sabor con miel y con miedo. Tolerancia tuya propia y armonía sunset, presunción de los dejados católicos y dejo, dejo de vivir. Locura partida gritando fuera de ti, que esta cayendo y cayendo.
No me gustaría ser el guionista de tus acciones, me gustaría tirarte barro. O hacer de una manera que te lo puedas tragar.
¿Que haces de manera tan predispuesta antes de tomar desayuno? ¿Porque piensas en ser una estatua tan maravillosa? Deja todo aquello acompaña mi cama, que te pido con desespero y deseo. Con desespero blanco, casi agotado. Esperado.
@1 month agoSeñor crimen, señor injusticia
No temo morir entre las bestias
Pues, moriré una y otra vez
Y sabré que la vida es inagotable
Viviré aunque me mates
Y sabré que de la muerte se renace
Para vivir entre los hombres.
No podrás matarme
Mis ojos germinaran luces de fuego
Mi labios cantaran versos ardientes
Mis manos sentenciaran tus cadenas
No podrás matarme
El hombre esta conmigo
Aunque Dios contigo.
Moriré una y otra vez
Y sabré que la vida es inagotable
¿Qué podía yo saber acerca de las Taurus? Exactamente como repito aquí ante su señoría, al juzgado, a mi madre con su cara tapada con la cobija que regalé de manera desinteresada. Me levanté en un acto para proclamar mi voz al lugar; “Se disparó sin mi maldito permiso” Codiciaba la perfección de las ordenas palabras simplemente, el metal concluyente y testigo de mi acto pesaba no más que tres puños y menos que dos botellas de whisky. Perfecta calzaba en mi muñeca como un juguete bien infantil y de una intención también de cualquier calibre parecido. Olor al mar, mar chocador de superficies. Olor que esta reproducido después del grito. Cité a Bradbury; “El ruido de un trueno” Así fue la aclamada sabiduría en la difunta cabeza descompuesta. Citaba su rostro muchas más veces de las que recordaba y deliré con su imagen por un instante; “Ya lo había ahorcado con un fieltro suelto” El público salto del establo, eran caballos mal olientes con ojos de trueno. Mi abogado impetuoso agarró mi pierna rozando mis ahogados genitales que al instante en un regocijo simuló como aves pidiendo comida a su nodriza. “Ven más a mi dulce ungüento, acércate mas” De forma más común me llevaron a mi sentencia dictaminada con paciencia y humildad. Desenfrenadas palabras cambiadas y bonitas. “Vas a morir dentro de muy poco” Mis oídos eran sordos para buenas palabras, atentas y cruciales. Caminé junto a dos grandes hombres por mi conocido corredor. No lo deseaba de tal forma y salte por encima de sus cabezas. Conllevado el acto sentí mi cuerpo arrastrado un tiempo. Solo había estado dos días fuera de casa, te inventas un nombre, una generación a la que pertenecer, engañas a un grupo de gente. Sostienes un arma algún tiempo; (sostenida firme junto a vuestra sombra) Apuntas a su cabeza derecho muy derecho, te acuerdas de las pelis, sostienes, aprietas con fuerza y el te dice: “No por favor por favor por favor” Pero es demasiado tarde. La excusa para mi escasez de tiempo. Río un poco cambiando abruptamente a mi lamento extraño.
Me levanté una vez más frente a todos, esta vez a desconocidos rostros. Y cité mi anécdota, que guardada era perfecta para ser prolifera al final de mi existencia; “Me eh quejado antes de mejor forma ante mis viejas injusticias pero ahí veces que pensar en molestarse por aquellas cosas no indica acto alguno de evolución al echo. ¿Quise representar un cambio? Eso creía, pero la verdad del caso era que las personas o cambiaban o morían con intentarlo. Prefiero morir que fruncir ceño e interrumpir que todo lo dicho ah sido verdad, pero antes dejadme decir lo último al patrón de mis actos”
A mi abandono; Una palabra vieja que conocía muy bien, sin embargo de no acudir aquí lo entendería.
A mi aptitud; ¿Había alguna diferencia entre ella y la de un genio?
A mis aspiraciones.
Ausencia.
Absoluto.
Sin darse cuenta se quedó dormido. Sin apagar la luz de su cuarto.
@2 months ago with 1 note